Si tuviera que decir a qué me dedico en una palabra, no podría, porque hago muchas cosas, y hace un tiempo entendí que eso, lejos de ser un problema, es lo que me define.
Me muevo desde siempre en el cruce de disciplinas que parecen no tener nada que ver entre sí. Como artista, trabajo con sonido, luz y color, después de haberme formado en diseño, programación, artes visuales, composición y artes electrónicas, donde me especialicé en síntesis sonora. En paralelo, estudié sound healing y me formé como instructora de vinyasa flow, yogaterapia, meditación y qigong, mientras durante más de diez años desarrollaba productos digitales en startups internacionales.
A las personas que funcionan así se las llama multipotenciales, y durante años viví esas áreas como compartimentos separados, como si tuviera que elegir una. Hasta que entendí que la magia no está en hacer muchas cosas en paralelo, sino en encontrar los puntos en común entre todas y convertir ese cruce en una especialidad propia. De esa búsqueda nacieron Frecuencia Humana, Roaming Studio y Roaming Labs, tres proyectos donde finalmente todo lo que sé hacer trabaja junto.